perfil psicológico de Ted Bund

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La última víctima de Ted Bundy se llamaba Kimberly Leach. Tenía 12 años y estaba en séptimo grado en la escuela de Lake City, en Florida. Desapareció un lluvioso 9 de febrero de 1978 mientras estaba en el patio. Un bombero fue testigo de cómo un hombre se llevaba del brazo a una niña de mala manera, introduciéndola después en una camioneta blanca.

Pensó que era su padre, imaginó que tal vez, la pequeña se habría metido en problemas y que el forcejeo no era más que una discusión familiar. Posiblemente aquel bombero guardaría para siempre aquella imagen y el lamento por no haber reaccionado, por no haber tenido en cuenta que solo un mes antes, en la Universidad Estatal de Florida, alguien había atacado a 5 estudiantes matando salvajemente a dos de ellas.

Kimberly Leach fue encontrada unas semanas después en un pequeño cobertizo situado en un área muy boscosa cerca del Parque Estatal en el Río Suwannee. Había sido agredida y brutalmente asesinada. No obstante, unos meses antes, el responsable de aquel y otros crímenes ya había sido detenido en Pensacola.

Ted Bundy fue ejecutado en la silla eléctrica el 24 de enero de 1989 y aunque durante el juicio reveló (y quedó demostrado) que mató a 30 mujeres, se estima que el número de víctimas que dejó podría estar cerca del centenar. Las pruebas forenses de la época no contaban aún con los avances actuales y de ahí que quedaran tantos casos sin resolver y familias sin respuestas.

No quiero morir, no te voy a engañar. Sin duda merezco el castigo más duro que la sociedad me pueda imponer. Y creo que la sociedad merece ser protegida de mí y de otros como yo, seguro. Lo que espero que salga de esta conversación es la idea de que la sociedad merece protegerse de sí misma.

-Ted Bundy-

 

perfil psicológico de Ted Bundy
Kimberly Leach

Ted Bundy, el hombre con una doble vida

Ted Bundy tenía 27 años cuando perpetró la primera agresión de la que se tiene constancia. El 4 de enero de 1974 entró en casa de una joven universitaria: Joni Lenz, de 18 años. La golpeó con una palanca metálica y después la violó con una pata de la cama. No murió, pero le quedaron unas lesiones cerebrales permanentes.

Aquel primer episodio debió despertar en él esa bestia que aguarda emerger con toda su oscuridad. Porque solo unos meses después, entre la primavera y el verano de ese mismo año, empezaron a desaparecer más jóvenes universitarias. Atacó a 8 y asesinó a dos. A lo largo de 4 años llevaría a cabo un viaje de sangre y horror hacia las profundidades más trémulas de la violencia.

Asesinatos, secuestros, violaciones, tortura, descuartizamientos, necrofilia, fetichismo… Robert Keppel recoge en su libro The Riverman: Ted Bundy and I Hunt for the Green River Killer esa macabra gira de agresiones que llevó a cabo a lo largo Idaho, Utah, Colorado y Florida mientras se esforzaba en cuidar de su pulcra imagen pública.

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Ted Bundy Fue un estudiante destacado en la a Universidad de Washington y en la Universidad de Puget Sound (Tacoma) donde se licenció en psicología. Más tarde, empezó los estudios de derecho mientras hacía su incursión en el escenario político dentro de las filas republicanas. Nadie sospechaba nada, nadie podía siquiera atisbar la personalidad que se escondía tras esa imagen atractiva, solvente y amable.

perfil psicológico de Ted Bundy

La evaluación psiquiátrica de Ted Bundy

A los expertos en psiquiatría forense les llamó la atención la habilidad de Bundy para llevar una doble vida donde ser capaz por un lado, de mantener una relación a largo plazo (la tuvo con Elizabeth Kloepfer) asistir a la universidad por otro, construir una carrera política y ser ese ciudadano ejemplar al que todos le auguraban un gran futuro mientras cada poco tiempo, salía con su Volkswagen (ahora pieza de museo) para llevar a cabo los más truculentos crímenes.

Se sabe, que la primera evaluación psiquiátrica la llevó a cabo el doctor a Al Carlisle como requerimiento del tribunal. De aquella experiencia, y como no podía ser menos, se escribió un libro titulado Violent Mind: The 1976 Psychological Assessment of Ted Bundy. El doctor Carlisle tenía 90 días para redactar su informe y, tal y como se le pidió, debía concluir en si Bundy era consciente de sus actos o por el contrario, actuaba como resultado de una enfermedad mental.

Partiendo de aquel informe se determinaría si debía ser ingresado en un hospital psiquiátrico o por el contrario, cumplir su castigo en la silla eléctrica.

Un depredador exquisitamente hábil 

Ted Bundy era un asesino infame que dominaba como nadie el arte del encanto. Así, y durante las entrevistas con el doctor Carlisle, este se dio cuenta de que como licenciado en psicología, sabía muy bien cómo manejar los test y las entrevistas.

Pero el doctor Carlisle supo manejarlo y fue recogiendo datos tan valiosos como decisivos. Concluyó con los siguientes hechos:

  • Bundy era un hombre altamente inteligente orientado hacia los logros. Sabía lo que quería y se veía con derecho a conseguirlo.
  • Durante las entrevistas Bundy a menudo hablaba de manera inconexa. Intentaba mostrarse  articulado y coherente, pero cuando asomaba el cansancio emergía otro hombre más oscuro y menos encantador.
  • Fue en ese punto cuando el doctor Carlisle se dio cuenta de los grandes esfuerzos de aquel depredador por mostrar públicamente una imagen que no se correspondía en absoluto con la realidad subyacente de su personalidad.
  • En Ted Bundy coexistían dos personas. Por una parte estaba esa figura de elevados valores que aspiraba entrar en política. Era alguien con un exquisito don de gentes, amable, seductor, brillante y capaz de dar fascinantes discursos sobre la moral y el civismo.
  • No obstante, en él navegaba también un oscuro pasajero atrapado por el peso de fantasías violentas y con un elevado contenido sexual.
  • Bundy era plenamente de sus actos cometidos. En él no había ninguna enfermedad mental si no un claro deseo de alcanzar aquello que deseaba: el placer sexual, la dominación, el sadismo y dar rienda suelta a su necrofilia.
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Era un depredador sexual, alguien frío, carente de empatía y terriblemente brutal que llegó a declarar lo siguiente durante un primer juicio en el que se defendió a sí mismo como abogado.

«Las mujeres son posesiones», dijo al describir el perfil psicológico del «tipo de persona» que habría cometido sus crímenes-“Seres que están subordinados, la mayoría de las veces, a los hombres. Las mujeres son mercancías“.

perfil psicológico de Ted Bundy

La justificación de Bundy: tengo un trastorno adictivo

En 1989, la noche antes de su ejecución, Bundy realizó una entrevista con el psicólogo James Dobson. Durante esa sesión, él mismo se autodiagnosticó como un adicto a la pornografía. Estas fueron sus palabras durante aquella declaración:

No hay forma de describir la necesidad brutal de hacerlo, y una vez que has satisfecho esa necesidad y gastado esa energía, volvía a ser yo mismo. Básicamente era una persona normal. No era un tío de esos que se pasan el día por los bares, ni un pervertido de esos que ves y dices: «algo raro pasa con ese tipo». Era una persona normal, con buenos amigos. (…) Aquellos que hemos estado tan influenciados por la violencia en los medios, particularmente la violencia pornográfica, no somos monstruos. Somos vuestros hijos y maridos. Crecimos en familias normales. La pornografía puede llegar a cualquier niño de cualquier casa hoy en día. A mí me pasó hace 20 o 30 años, con todo lo diligentes y protectores que eran mis padres, incluso en un hogar cristiano como el nuestro, no hay protección alguna contra la tolerancia y la influencia de la sociedad…

Desorden de personalidad antisocial 

Fue en el 2007 cuando un grupo de 73 psicólogos expertos se reunieron en la Universidad de Kentucky con el fin de analizar y comprender la salud mental de uno de los mayores depredadores y asesinos en serie de la historia. Gran parte ellos concluyeron en que Ted Bundy debió padecer un trastorno de personalidad antisocial (TPA).

De hecho, casi el 80 por ciento del equipo, creía que Bundy era un prototipo (un ejemplo perfecto) del trastorno, marcando todos sus criterios descritos en el Manual de diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5)

Según la Asociación Estadounidense de Psiquiatría , los síntomas incluyen:

  • Egocentrismo
  • Actuando sobre la gratificación personal (en oposición a la ley y las normas sociales)
  • Falta de empatía y remordimiento
  • Incapacidad para mantener relaciones mutuamente íntimas (a menudo usando coerción e intimidación para controlar a otros)
  • Antagonismo (manipulativo, engañoso, narcisista, insensible y hostil)
  • «Desinhibición» (irresponsable, compulsivo y arriesgado)

Un psicópata de manual

Asimismo, también se concluyó con el hecho de que Bundy encajaba a la perfección en el perfil de un psicópata. Cabe señalar no obstante que no todos los que presentan un trastorno de la personalidad antisocial son psicópatas, pero en el caso de Bundy era evidente que compartía ambas categorías.

  • Falta de empatía.
  • Uso de la manipulación y el engaño.
  • Falta de remordimiento.
  • Egocentrismo patológico.
  • Búsqueda por satisfacer las propias necesidades aunque con ello se vulneren por completo los derechos ajenos.

Conclusión

Para concluir, los análisis psicológicos al respecto del perfil y la salud mental de Ted Bundy no han dejado de aparecer desde que se iniciaron los juicios en 1979 hasta la actualidad. Por otro lado, cabe destacar algo llamativo: en aquella década comprendida entre 1970 y 1980 surgieron un gran número de asesinos en serie.

Para muchos, este tipo de figuras tan adversas y oscuras son el resultado de una serie de factores: un componente genético o biológico, la educación, determinadas experiencias previas y a su vez, una sociedad que en muchos casos ‘habilita’ la aparición de este tipo de sujetos que vuelcan sus frustraciones a través de la violencia.

Sea como sea, solo cabe destacar un aspecto: la imagen de Ted Bundy siempre ha tendido a ser romantizada. Sin embargo, no debemos equivocarnos. A día de hoy desconocemos aún el número total de víctimas que dejó tras de sí. Estamos por tanto ante una de las figuras más letales y sanguinarias de la historia criminal. Vale por tanto recordar las palabras del juez que dictó sentencia:

«Cuídate, joven»- dijo después de condenarlo a la silla eléctrica-. Es una tragedia para este tribunal ver un desperdicio de humanidad como tú. Eres brillante. Hubieras sido un buen abogado. Pero te fuiste por otro lado, socio.

Bibliografía

  • Michaud, Stephen; Aynesworth, Hugh (octubre de 1989). Ted Bundy: Conversations with a Killer. Signet. Transcripción de las entrevistas con Bundy en el corredor de la muerte.
  • Nelson, Polly (1994). Defending the Devil: My Story as Ted Bundy’s Last Lawyer. William Morrow. 
  • Rule, Ann (2000). The Stranger Beside Me. Signet. 
  • Sullivan, Kevin M. (2009). The Bundy Murders: A Comprehensive History. McFarland and Co. 
  • Winn, Steven; Merrill, David (1980). Ted Bundy: The Killer Next Door. Bantam. 

 

Autor

Valeria Sabater
Valeria Sabater
He creado este blog para ti. Pienso que todos podemos mejorar nuestra realidad invirtiendo en nosotros mismos: descubriéndonos, aprendiendo, iniciando revoluciones desde el corazón y la creatividad. Soy escritora, licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia en el año 2004. Máster en Seguridad y Salud en el trabajo en 2005, Máster en Mental System Management: neurocreatividad, innovación y sexto sentido en el 2016 (Universidad de Valencia), certificado en Coaching de bienestar y salud y Técnico especialista en psiquiatría (UEMC). Número de colegiada CV14913. Estudiante de Antropología Social y Cultural por la UNED. Cuento con diversos premios literarios. Adoro los libros, los animales y el olor de la lluvia. Puedes leerme también en “La mente es maravillosa”.
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