I Ching

Artículo actualizado

Al I Ching o «libro de las mutaciones» se le define a menudo como uno de los oráculos o libros de adivinaciones más antiguos de la cultura china. Sin embargo, asumir esto no sería del todo exacto. Para empezar, señalaremos un aspecto más que interesante: estamos ante de los textos de la humanidad más interesantes desde un punto de vista arqueológico.

Los expertos coinciden en que podría tener su origen en el siglo 1200 a. C.  Desde entonces, se ha alzado como ese libro consultado por cientos de generaciones, personalidades relevantes y curiosos que se asoman a sus símbolos con curiosidad y mente abierta. Ha sido mejorado a lo largo del tiempo, completado y simplificado para facilitar su interpretación. El I Ching es, en esencia, un libro filosófico, moral y simbólico que representa todas las posibilidades del cosmos. 

El I Ching busca, de algún modo, simplificar las vastas posibilidades que tiene nuestra realidad. No adivina, no ofrece respuestas concretas y exactas, nos invita a reflexionar sobre nuestra situación actual y los caminos u opciones que nos rodean.

¿Quién creó el I Ching?

En la actualidad aún no tenemos claro quién dio forma al libro de las mutaciones o I Ching. Se  intuye que podría tener su origen en Weng Wang, fundador de la dinastía Chou; otros analistas indican que deberíamos situar la mirada en el emperador celeste Fu Hi.

Asimismo, cabe señalar que también hay una referencia mitológica sobre el I Ching igual de interesante. Se dice, que el héroe Fu Xi, se transformaba a instantes en un dragón  con rostro humano. Este ser tenía la facultad de entender cada cambio o sutil matiz de la naturaleza, del cielo y la tierra. Comprendía el lenguaje de los animales, entendía el lenguaje del viento y las rotaciones de los astros en el cosmos.

Este ser sabio y mágico, estipuló que todo lo que nos rodeaba podía reducirse a ocho trigramas, cada uno compuesto por tres líneas sólidas o discontinuas. Estas a su vez, representaban el ying y el yang. Estos trigramas, simbolizaban el cielo, un lago, fuego, trueno, viento, agua, montaña y tierra…

¿Qué finalidad tiene el I Ching?

El I Ching ha sido desde hace más de un milenio una guía para comprender los ciclos del universo. Se ha utilizado por tanto como un oráculo, como un medio de adivinación pero también (y por encima de todo) como mecanismo de reflexión.

Dentro de este tejido filosófico oriental, se entiende que todo está conectado y en constante cambio.  El libro de las mutaciones intenta poner orden en medio del caos para describir el momento actual de cada individuo en particular.

El I ching representa los «fundamentos de la realidad» contenidos en 64 hexagramas. Los hexagramas son una serie de símbolos que obtienen por la combinación de trigramas (grupos de tres líneas rectas y quebradas). De su mezcla se obtienen ocho trigramas que  simbolizan otras etapas de cambio, de movimiento.

  • En el pasado, dicha simbología sirvió para aconsejar a los gobernantes sobre cómo manejar, de forma correcta y moral, un evento particular.
Te interesará leer:  Mi gato, un maestro de la espiritualidad

Por su parte, a las personas se servían de este libro de adivinación para saber cómo llevar una vida más íntegra, equilibrada y centrada.

  • Más que una herramienta de adivinación, el I Ching se alzó como un medio para meditar sobre la realidad que rodea a cada individuo, a cada ser como parte del universo. Ahí donde uno debe asumir que hay hechos desfavorables y aspectos que trabajar para encontrar el bienestar, la rectitud, la felicidad.

Por otro lado, cabe señalar un hecho igual de interesante: los 64 hexagramas que componen el libro de las mutaciones, según la tradición china, son  «agentes espirituales» que de una manera misteriosa, dan vida al propio libro.

I Ching

El I Ching, ese libro que ha fascinado a expertos y profanos

La primera traducción al inglés que disponemos del I Ching procede de Canon Thomas McClatchie, un clérigo anglicano en Hong Kong. A partir de entonces, pasaría por diversas personalidades para entender su simbología y funcionamiento.

Uno de los mayores especialistas occidentales en el I Ching fue el y sinólogo alemán Richard Wilhelm. Este sinólogo, teólogo y misionero fue amigo íntimo de del psiquiatra Carl Jung. De hecho, fue este quien le animó a profundizar en la comprensión del libro de las mutaciones, colaborando incluso con él en las diversas publicaciones que hizo alrededor de este tema.

La edición que se hizo en los años 50 fue todo un éxito. En ella,  Wilhelm y Baynes Bollingen, mostraron al mundo ese legado de la filosofía oriental contenido en el I Ching. Octavio Paz y Jorge Luis Borges quedaron tan fascinados que escribieron incluso poemas y cuentos al respecto.

¿Cómo se usa el I Ching?

Cada vez que una persona hace uso del I Ching debe entender varias cosas:

  •  El I Ching no es es un libro sobre clarividencia o de adivinación en sentido estricto. Es un oráculo matemático que nos planteará ideas, conceptos y metáforas para ayudarnos en un momento concreto.
  • Hay que entender que las posibles respuestas que pueda ofrecer el I Ching no siempre son buenas.
  • No obstante, hay que tener la claridad de mente y la tranquilidad interna para entender el mensaje con adecuada perspectiva. El libro ofrece una serie de descripciones simbólicas sobre aquello que nos rodea, con sus limitaciones y también con su potencial para el cambio.
  • En el I Ching se describen ante todo, las posibilidades de cambio que hay a nuestro alrededor. De ahí que sea el libro de las transmutaciones o el cambio. Cada cosa, cada matiz que nos envuelve está modificándose a cada instante. Saber verlo (y entenderlo) será nuestra mejor herramienta.
Te interesará leer:  Mi gato, un maestro de la espiritualidad

¿Qué método se usa para llevar a cabo el I Ching?

Hay varias estrategias para usar el I Ching. No obstante, el más común es el de las monedas (monedas chinas o las nuestras). Asimismo, y para interpretar cada símbolo obtenido necesitamos un libro adecuado y fiable. La versión más recomendable es la de Richard Wilhem, I-Ching, el Libro de las Mutaciones.

¿Cómo lo hacemos?

El I Ching exige que hagamos preguntas concretas sobre estados que nos definen en el momento presente. No deben ser preguntas que se resuelvan con un «sí» o un «no», puesto que el oráculo chino lo que nos ofrecerá será un ejercicio de reflexión, una guía abierta sobre todas las posibilidades que nos envuelven.

Un ejemplo de preguntas podrían ser las siguientes: «¿Es acertado que siga en el trabajo que tengo en la actualidad? ¿Encontraré la felicidad en esta relación afectiva que he iniciado ahora? ¿Es acertado que me aleje de esta persona? «Me encuentro en un momento complicado de mi vida ¿debería hacer un gran cambio o espero a que las cosas mejoren por sí solas?»

Asmismo también podemos solicitar consejo sobre qué actitud deberíamos asumir ante determinados hechos de nuestra vida: “Te pido un consejo al respecto de cómo actuar o de cuál es la actitud correcta en (tal situación)”.

♥Te puede interesar también «Mi gato, un maestro de la espiritualidad»

¿Qué necesitamos?

  • Necesitamos tres monedas.
  • Cada moneda, como sabemos, tiene 2 lados. Le asignaremos al lado de la cara el número 2 y al lado de la cruz el número 3.

Cada moneda la lanzarás al aire dos veces y anotaremos el resultado obtenido. Este es un ejemplo:

  • 3+3+2=8
  • 3+3+2=8
  • 3+3+3=9
  • 2+3+3=8
  • 2+2+2=6
  • 3+2+3=8

Cada número representa una forma, de modo que poco a poco conformarás una serie de hexagramas con cada cifra. Por ejemplo, el El 6 (3 sellos) es el resultado de un yin discontinuo y se dibuja como una fila rota con una “X” en el medio. Para realizarlo, solo tienes que guiarte con los pasos que te indica el libro. 

Para concluir, el I Ching es un legado de la filosofía oriental que sigue suscitando a día de hoy un gran interés. Cualquiera que desee profundizar más en este tema, tiene a su disposición abundante documentación.

Te interesará leer:  Mi gato, un maestro de la espiritualidad

Bibliografía

  • García-Noblejas, Gabriel (2017). I Ching. Primera reimpresión 2018. Madrid: Alianza Editorial.
  • Vila, Jordi & Galvany, Albert (2013). Yijing. El libro de los cambios. Con el comentario de Wang Bi. Segunda versión directa del chino al español. Tercera edición. Vilaür: Ediciones Atalanta.
  • Jung, Carl Gustav (2008). Obra completa. Volumen 11.
  • Saad Tobis, Ezequiel (1991). I Ching, Mito e Historia. Introducción de Vincent Bardet. Madrid: Heptada.
  • Wilhelm, Richard (1960). I Ching. El libro de las mutaciones. Traducción de D. J. Vogelmann. Prólogo de Carl Gustav Jung. Barcelona: Edhasa.

 

Autor

Valeria Sabater
Valeria Sabater
He creado este blog para ti. Pienso que todos podemos mejorar nuestra realidad invirtiendo en nosotros mismos: descubriéndonos, aprendiendo, iniciando revoluciones desde el corazón y la creatividad. Soy escritora, licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia en el año 2004. Máster en Seguridad y Salud en el trabajo en 2005, Máster en Mental System Management: neurocreatividad, innovación y sexto sentido en el 2016 (Universidad de Valencia), certificado en Coaching de bienestar y salud y Técnico especialista en psiquiatría (UEMC). Número de colegiada CV14913. Estudiante de Antropología Social y Cultural por la UNED. Cuento con diversos premios literarios. Adoro los libros, los animales y el olor de la lluvia. Puedes leerme también en “La mente es maravillosa”.
Artículos similares
Latest Posts from El rincón de las mujeres sabias