¿Por qué las personas inteligentes no siempre conseguimos ser felices?

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Las personas más inteligentes no son siempre las más felices. Tampoco las que toman mejores decisiones ni las que alcanzan en el éxito. Es más, si hay algo que vemos a menudo en los puestos de mayor responsabilidad a nivel empresarial o social, es esa clara incompetencia, ahí donde se ejerce un liderazgo narcisista y poco hábil.

¿No se supone que un alto cociente intelectual es sinónimo de creatividad, de ingenio y originalidad? Lo es, no hay duda. La persona inteligente es capaz de producir múltiples ideas, de analizar un problema desde diferentes ámbitos y emitir un gran número de soluciones. Ahora bien, la competencia intelectual no va siempre de la mano de la competencia emocional.

¿Por qué las personas inteligentes no siempre conseguimos ser felices?

Para entender esta relación debemos preguntarnos primero qué es ser feliz. ¿Se puede definir esta dimensión de algún modo? Expertos en psicología positiva como Martin Seligman o Tal Ben-Shahar lo tienen claro. Para ser feliz hay que saber afrontar la adversidad, cultivar las relaciones sociales, tener una actitud optimista, gestionar las emociones, tener propósitos vitales claros y definidos…

Lo creamos o no, las personas inteligentes tienen serias carencias en muchos de estos aspectos. Además, sus mentes trabajan a otro nivel. Uno más complejo y sofisticado donde a menudo, sus prioridades son muy diferentes al del resto de personas…

La inteligencia de un individuo se mide por la cantidad de incertidumbres que es capaz de soportar

-Immanuel Kant-

Personas inteligentes ¿qué les impide ser felices?

Uno de los libros más interesantes para comprender el impacto de la alta inteligencia en el bienestar emocional y la felicidad es «The creative brain» . En este trabajo, la neuróloga Nancy Andreasen realiza un interesante estudio donde intentar entender por qué diferentes personalidades de nuestra historia y sociedad, terminaron del modo en el que lo hicieron.

Nos referimos a nombres como Virginia Woolf, Ernest Hemingway o Vincent Van Gogh, Sir Isaac Newton, Arthur Schopenhauer o Charles Darwin. Algunas de estas personalidades optaron por el suicidio. Otras padecieron depresión, trastornos de ansiedad, psicosis, etc… ¿Hay quizá algo diferente en el cerebro de las personas brillantes? ¿Tiene la inteligencia un coste directo sobre nuestra felicidad?

Estas son algunas razones que podrían explicarlo.

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1. Representas al 2% de la población y te sientes solo

Una persona se considera superdotada cuando su cociente intelectual es superior a 130. Esto representa más o menos al 2% de la población. Joseph Renzulli, profesor de psicología de la universidad de Connecticut y uno de los mayores expertos en el tema nos señala lo siguiente:

  • Las personas inteligentes o con altas capacidades son creativas, presentan un pensamiento divergente y alta motivación para profundizar en aquello que les apasiona.
  • Es común que estos perfiles se sientan desconectadas de su entorno. La época escolar supone tener que hacer vida junto a niños más inmaduros, iguales que no tienen los mismos intereses y con los que no llegan a conectar. Esta sensación les acompaña siempre.
  • Asimismo, la soledad no es su único problema, el aburrimiento en su día a día es algo recurrente.

Se sabe que cuanto más elevado es el CI, mayores son los problemas de adaptación, así como la sensación soledad e infelicidad..

2. Tu mente es hiperactiva, la ansiedad es tu fiel compañera

Las personas inteligentes presentan un pensamiento arborescente. ¿Qué significa esto? Básicamente que de una idea saltan a otra, luego a otra y más adelante a cinco más a la vez. Esto supone algo muy llamativo. Les cuesta mucho tomar decisiones, responder preguntas simples, completar preguntas de exámenes…

Ellos siempre van más allá, profundizan en extremo y son muy reflexivos. Algo así supone caer en el abismo de la preocupación, de la obsesión y la ansiedad. La vida está llena de opciones, de ámbitos que descubrir, de cuestiones que resolver… Y la persona brillante quiere navegar en todos esos universos.

¿Por qué las personas inteligentes no siempre conseguimos ser felices?

3. La socialización no te motiva

Socializar, tener muchos amigos, compartir instantes de ocio, ir a fiestas… Todo ello le puede interesar a la persona inteligente en algún momento puntual, pero no siempre. Es más, en ocasiones el hecho de socializar les agota inmensamente, porque no les motiva, porque no les desafía…

Es más, estudios como los llevados a cabo por los doctores Satoshi Kanazawa y Norman Li, de la Universidad de Osaka, nos señalan que las personas con un elevado CI no cuentan con muchos amigos. Esto se debe a que no logran encontrar a personas con las que conectar intelectualmente, amigos con los que sintonizar con unas mismas pasiones.

4. ¿Sufres depresión existencial?

La depresión existencial, descrita por primera vez en los años 50 por el psiquiatra Heinz Häfner nos habla de un tipo de trastorno que, aunque no está descrito en el DSM-V (manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales), se da con especial frecuencia entre la población con grandes talentos.

Las características son las siguientes:

  • Reflexionar a menudo con el significado de la vida y la muerte.
  • La falta de libertad. Este es otro elemento de gran trascendencia. Es común que, a menudo, este perfil se pregunte por qué el ser humano no tiene mayor poder creativo, mayor impulso de creación y realización. La propia sociedad actúa siempre como vetadora, como ente controlador que nos corta las alas.
  • La falta de sentido. Esta es una dimensión de la que ya nos habló Viktor Frankl en su libro El hombre en busca de sentido. Si el ser humano no halla un significado a su vida, aparece el sinsentido, la angustia y la depresión.
  • El aislamiento y la soledad. No sentirse comprendidos, percibir que uno ve el mundo de un modo muy diferente al resto suscita aislamiento y un gran vacío.

5. Tienes problemas para gestionar tus emociones

Los expertos nos dicen que las personas muy inteligentes padecen en ocasiones lo que podría denominarse como un trastorno disociador de la personalidad. Es decir, a menudo tienen la sensación de que ven sus propias vidas desde arriba.

  • Sienten una especie de despersonalización, como si lo que les sucede, no les pasara a ellos de verdad.
  • Están tan sumidos en sus universos mentales y reflexivos que el plano emocional se les escapa, no saben qué hacer con sus decepciones, tristezas, sus frustraciones…
  • Este enfoque hace que presenten a menudo «puntos ciegos», un concepto que tiene mucho que ver con la Inteligencia Emocional y que Daniel Goleman desarrolló en un interesante libro con el mismo título.
  • Son autoengaños, fallos graves en nuestra percepción a la hora de elegir en qué fijarnos y en qué obviar para no responsabilizarnos.

Las personas inteligentes, como vemos presentan una serie de procesos y enfoques psicológicos que los hacen únicos. Son brillantes en algunos aspectos pero a su vez, presentan ciertas carencias y agujeros negros que deben trabajar, encarar, transformar…  Todos tenemos pleno derecho a ser felices, pero la felicidad, responde a menudo a una fórmula que aún teniendo un elevado CI no podemos resolver.

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Bibliografía

  • Ali, A., Ambler, G., Strydom, A., Rai, D., Cooper, C., McManus, S., … Hassiotis, A. (2013). The relationship between happiness and intelligent quotient: The contribution of socio-economic and clinical factors. Psychological Medicine43(6), 1303–1312. https://doi.org/10.1017/S0033291712002139

Autor

Valeria Sabater
Valeria Sabater
He creado este blog para ti. Pienso que todos podemos mejorar nuestra realidad invirtiendo en nosotros mismos: descubriéndonos, aprendiendo, iniciando revoluciones desde el corazón y la creatividad. Soy escritora, licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia en el año 2004. Máster en Seguridad y Salud en el trabajo en 2005, Máster en Mental System Management: neurocreatividad, innovación y sexto sentido en el 2016 (Universidad de Valencia), certificado en Coaching de bienestar y salud y Técnico especialista en psiquiatría (UEMC). Número de colegiada CV14913. Estudiante de Antropología Social y Cultural por la UNED. Cuento con diversos premios literarios. Adoro los libros, los animales y el olor de la lluvia. Puedes leerme también en “La mente es maravillosa”.
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