galletas representando las personas rotas

Artículo actualizado

Las personas rotas son silenciosas y pasan desapercibidas. Caminan con sus piezas sueltas, con sus historias mal contadas y a menudo, peor resueltas. Avanzan como si nada, con paso seguro a pesar de todo, a pesar de no creer en los finales felices, a pesar de que el pasado les pese en exceso y no siempre confíen en un futuro de tonalidades luminosas como el cuadro del sembrador ante la puesta de sol de Vincent Van Gogh.

Tengámoslo claro, no todas las personas heridas se transforman en figuras llenas de fortaleza. Haber pasado por el sufrimiento no nos transforma de manera automática en alguien más valiente; el proceso lleva tiempo, artesanías, y saber despertar determinadas maquinarias psicológicas. Tanto es así, que muchos se quedan en el camino. Todos hemos conocido personas rotas que lejos de afrontar sus heridas y aprender de la experiencia, optan por alzar murallas, crear alambradas defensivas y alimentarse del rencor.

No es lo adecuado, no es saludable ni higiénico desde un punto de vista emocional. Porque quien se nutre solo del dolor del recuerdo, se vuelve desconfiado, dejan de creer en la bondad humana y sus mentes, solo ven peligros de los que protegerse un día sí y otro también. Vivir en modo supervivencia no es vida, es un infierno con distintos círculos por los que ir descendiendo.

Nadie merece una realidad personal de tanta dureza; es necesario entender que aunque determinadas circunstancias nos hayan roto, nunca hay que darse por vencidos.

“Toda persona tiene sus penas secretas que el mundo no conoce; y muchas veces llamamos frío a alguien que solo está triste»

-Henry Wadsworth Longfellow-

personas rotas

Personas rotas, el dolor cristalizado

Las personas rotas son aparentemente funcionales. Trabajan, tienen vida social, entran y salen de sus casas y son capaces de enfrascarse en el rumor de las ciudades con discreta habilidad. Sin embargo, se sienten desafinadas, es como si el mundo fuera por un lado y ellas por el opuesto. La vida no tiene significado y no hay día en que no asome el dolor, el recuerdo y hasta el miedo. Pero todo ello lo viven en privado.

Te interesará leer:  Personas magnéticas: una personalidad fascinante ¿te identificas?

Ahora bien, las personas rotas se definen por arrastrar uno o varios traumas. Una pérdida, una historia de maltrato, una relación afectiva dolorosa, el recuerdo de algo que no saben cómo procesar… Los traumas tienen muchas formas y uno de sus efectos cristalizar el dolor. ¿En qué consiste esta característica?

Anhedonia, incapacidad para emocionarnos

Cuando se arrastra el efecto de un trauma, el dolor no está patente a cada segundo. En realidad, lo que ocurre en muchas ocasiones es que uno pierde la capacidad de sentir, de emocionarse, de sentir motivación, alegría, curiosidad… Todo aquello que antes nos apasionaba, ahora ha perdido su brillo. Nada ilusiona, nada eriza la piel o acelera el corazón. La anhedonia en realidad se vincula con la depresión.

La angustia, esa sombra persistente

Las personas rotas que no han gestionado o afrontado su trauma, viven con angustia. Esta emoción deriva del dolor emocional cristalizado, y en él, se entremezcla la ansiedad, el miedo sin forma, la sensación de peligro, el vacío existencial y el peso de un algo indefinible que no nos permite respirar.

Este estado psicológico hace que a menudo, podamos sufrir trastornos de pánico.

personas rotas

Cuando las personas rotas cauterizan sus heridas: el renacer

Las personas rotas que logran avanzar en resiliencia no se limitan solo a cubrir esas partes quebradas, esos vacíos que deja la decepción, la pérdida o los engaños vividos. Sanar no es revestir, para sanar hay que transformarse, que reconstruirse en una mejor versión de uno mismo.

Estas son las estrategias que llevan a cabo.

Dejar ir el odio, el rencor, el miedo

Las personas que nos rompieron una vez no deben seguir siendo protagonistas de nuestras vidas. Aquello que nos originó un gran sufrimiento es parte del pasado y no debe mediar en el presente. Para lograr avanzar y renacer del dolor, debemos aceptar en primer lugar lo sucedido, llevar a cabo un adecuado duelo donde liberar emociones y seguidamente, entrenar a nuestra mente.

Te interesará leer:  Mis pequeños instantes de soledad, un regalo y un placer

La finalidad es dejar de alimentarnos del pasado, de higienizar odios y rencores para dejar espacio a lo nuevo, a la ilusión y la esperanza.

Narra tu historia, dale un significado para aprender y avanza

La terapia narrativa está ofreciendo en los últimos años buenos resultados en el tratamiento de los traumas. Este enfoque, desarrollado en los años setenta y ochenta por los terapeutas Michael White y David Epston, ha sido mejorado poco a poco hasta dar forma a perspectivas tan interesantes como la Terapia de Exposición Narrativa frente al trauma de Thomas Elbert, Maggie Schauer y Frank Neuner.

Entre sus características está lograr lo siguiente:

  • Dar un significado a lo vivido.
  • Aceptar, describir el dolor y aceptarlo como parte de nuestro relato vital, de este modo logramos restaurar la dignidad y empoderarnos
  • Estudios como los llevados a cabo en la Universidad de Manchester, Reino Unido, nos explican que la terapia narrativa es útil para reconstruir el sentido del yo y la propia identidad. Dos dimensiones muy fragmentadas a raíz de los hechos traumáticos.

Empoderarte, las heridas siempre estarán pero dolerán menos

Algo que saben aquellas personas rotas que han logrado avanzar de nuevo en felicidad, es que las heridas no desaparecen por completo, al igual que los recuerdos. Y que esto sea así no solo es normal, sino necesario. Porque el lugar donde ahora aparecen tus cicatrices cuentan la historia de lo que eres, de lo que has pasado y superado.

Esas cicatrices siempre estarán contigo, se fundirán en tu ser, en tu personalidad… Pero cada día dolerán menos y al final, podrás acariciarlas en tranquilidad sabiendo que eres alguien nuevo, alguien más fuerte que ha logrado empoderarse en la vida. Lo sucedido en el pasado es parte de ti, pero no tiene por qué definirte. Por que tú y solo tú, tienes el poder de crear tu presente; el que deseas de verdad.

Te interesará leer:  Así son las personas antifrágiles: ¿te identificas?

Bibliografía

  • Fisher, Janisher (2017) Healing the Fragmented Selves of Trauma Survivors. Routledge

Autor

Valeria Sabater
Valeria Sabater
He creado este blog para ti. Pienso que todos podemos mejorar nuestra realidad invirtiendo en nosotros mismos: descubriéndonos, aprendiendo, iniciando revoluciones desde el corazón y la creatividad. Soy escritora, licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia en el año 2004. Máster en Seguridad y Salud en el trabajo en 2005, Máster en Mental System Management: neurocreatividad, innovación y sexto sentido en el 2016 (Universidad de Valencia), certificado en Coaching de bienestar y salud y Técnico especialista en psiquiatría (UEMC). Número de colegiada CV14913. Estudiante de Antropología Social y Cultural por la UNED. Cuento con diversos premios literarios. Adoro los libros, los animales y el olor de la lluvia. Puedes leerme también en “La mente es maravillosa”.
Artículos similares
Latest Posts from El rincón de las mujeres sabias

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

code

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.