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Eres mucho más de lo que refleja tu espejo.  Eres también todas partes rotas, cada una de tus grietas invisibles y fracturas emocionales; esas que nadie ve pero por donde a día de hoy, ya pasa la luz. Ahora ya son cicatrices bien llevadas, heridas que acaricias de vez en cuando, consciente de que están ahí. Porque a menudo aún escuecen, no hay duda. Sin embargo, son parte de tu historia y como tal, las asumes, las aceptas con valiente dignidad.

Algo que todos sabemos es que no resulta fácil asumir y afrontar un trauma. Aceptar una pérdida, gestionar una desilusión, un fracaso, un error o una afrenta sufrida, no es algo para lo que estemos preparados… Las relaciones como los huesos también se rompen. Se quiebra también nuestra autoestima en cada decepción, y nos desdibujamos un poco en cada adversidad sufrida.

Sin embargo, nadie nos ha enseñado nunca a reparar esos retazos emocionales y psicológicos rotos. Podemos ser muy diestros en un sinfín de competencias. En el colegio nos enseñaron matemáticas, ciencias y literatura, pero muy poco sobre materia emocional o el sabio arte de la resiliencia.

Podemos ser aventajados profesionales en cualquier campo laboral, sin embargo, en lo que se refiere a afrontamiento psicológico, tenemos (a menudo) la habilidad de un niño de tres años.

Y a menudo ocurre. La vida cuando así lo quiere nos golpea, sin previo aviso y sin anestesia. El dolor se convierte en esa piedra ardiente que no podemos sostener con las manos. Que quema en el corazón y nubla los sentidos. Es imposible avanzar con ese peso interno que entorpece los pasos y carcome nuestro equilibro y la esperanza por ser felices una vez más.

chica pensado que quiere contar tu historia sin llorar

Albert Ellis, reconocido terapeuta y padre de la terapia racional emotiva conductual solía decir algo muy interesante. Somos creadores y gobernantes de nuestro destino emocional. En nuestras manos está aprender a sentirnos mejor, afrontar estas situaciones.

«La fuerza no es sino dolor, amarrado con disciplina».

-Emily Dickinson

Al final lo conseguirás: podrás contar tu historia sin llorar

Todos somos historias, todos somos relatos. Así, la manera en cómo narramos nuestra historia tiene efectos sobre nosotros mismos y a su vez, condiciona la forma en que vivimos nuestro presente. Es común, por ejemplo, que muchas personas tras vivir un trance determinado, ya sea la pérdida de un ser querido, una ruptura afectiva o una vivencia traumática, caigan en ese comportamiento a menudo inconsciente de narrarse a sí mismos de manera errónea o dañina.

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«La culpa de todo es mía. No soy lo bastante bueno o buena para esa persona, no lo merecía. Ahora ya no sabré qué hacer con mi vida, estoy perdido/a, soy un fracaso, esto es el fin». Caer en estos ciclos de pensamiento y atribuciones negativas, pueden derivar muy a menudo en condiciones de gravedad, como depresiones o trastornos de ansiedad.

Estamos obligados por tanto a narrarnos de manera compasiva, respetuosa y afectuosa.

Claves de la terapia narrativa

  • La terapia narrativa es una forma de asesoramiento donde se entiende que las personas aún no han integrado determinadas vivencias complejas o traumáticas.
  • Estudios como el llevado a cabo en la University of St. Thomas, en Houston, evidencian la utilidad de esta estrategia en pacientes con depresión o estrés postraumático.
  • Gracias a este enfoque psicológico, podemos sentirnos poco a poco, más capacitados para controlar nuestros pensamientos y «reescribir» nuestra historia de vida de manera más saludable.
Para contar tu historia sin llorar debes entender primero que todos formamos parte de un relato vital. Integrar lo sucedido sin culpabilizarnos y narrarnos a nosotros mismos con respeto, afecto y compasión, nos permitirá integrar lo sucedido.Haz click para twittear

Entenderemos a su vez, que esos hechos complejos y a menudo dramáticos experimentados, no se pueden evadir.

  • Tampoco podemos cargar sobre nuestras espaldas el peso por todo lo sucedido. No siempre somos culpables de lo que nos han sucedido, pero sí somos responsables del modo en que elijamos reaccionar ante la adversidad. La curación y el «narrarnos» a nosotros mismos de manera adecuada, es un principio de bienestar psicológico.

Época de sanación, época de reinvención

Al final lo conseguirás. Lograrás contar tu historia sin llorar. Ahora bien, antes deberás transitar por un proceso donde será necesario el desahogo emocional. Sentirás rabia, desearás enfrentarte con alguien, te sentirás incapaz de entender por qué ha ocurrido lo sucedido y ante todo, porque ha tenido que ocurrirte a ti.

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Ahora bien, debemos entender que nadie es inmune a la adversidad. No hay vacuna para el dolor ni bálsamo inmediato para el sufrimiento que deriva de esos reveses inciertos del destino. Lejos de obsesionarnos en el por qué, pongamos nuestra atención en el cómo, en cómo vamos a afrontar esa situación difícil.

chica pensado que quiere contar tu historia sin llorar

Claves en las que pensar

Las épocas de sanación son a su vez períodos de reinvención. Mientras sanas tus heridas y esos huesos emocionales rotos, llegará un momento en que experimentarás un nuevo impulso. Aceptarás lo sucedido y entenderás que es momento de iniciar nuevos trayectos.

  • Para contar tu propia historia sin llorar, debes aprender a ser resiliente. De toda adversidad se sale siendo más fuerte, pero solo si nos permitimos gestionar primero ese dolor, entenderlo, canalizarlo y afrontarlo.
  • Podrás contar  contar tu propia historia sin llorar solo si te permites tiempo. Nadie se levanta de un día para otro. Antes de ser fuerte, debes permitirte ser débil un tiempo, instalarte en en la circunvolución de la caracola de la tristeza y drenar emociones, sanear espacios, reconstruir retazos vitales.

Recuerda, al final lo conseguirás, hay una gran templanza en ti, un impulso vital que te permitirá sortear una y mil dificultades para renacer como una auténtica ave fénix.

Bibliografía

  • Rodrigez Vega, Beatriz (2012) Terapia narrativa basada en la atención plena para la depresión. Desclée De Brouwer
  • Malhi, G. S., & Mann, J. J. (2018, November 24). Depression. The Lancet. Lancet Publishing Group. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(18)31948-2

Foto de Myicahel Tamburini de Pexels.

Autor

Valeria Sabater
Valeria Sabater
He creado este blog para ti. Pienso que todos podemos mejorar nuestra realidad invirtiendo en nosotros mismos: descubriéndonos, aprendiendo, iniciando revoluciones desde el corazón y la creatividad. Soy escritora, licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia en el año 2004. Máster en Seguridad y Salud en el trabajo en 2005, Máster en Mental System Management: neurocreatividad, innovación y sexto sentido en el 2016 (Universidad de Valencia), certificado en Coaching de bienestar y salud y Técnico especialista en psiquiatría (UEMC). Número de colegiada CV14913. Estudiante de Antropología Social y Cultural por la UNED. Cuento con diversos premios literarios. Adoro los libros, los animales y el olor de la lluvia. Puedes leerme también en “La mente es maravillosa”.
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