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El mundo experimentó un escalofrío cuando en 1992, la CBS emitió un documental titulado Child of Rage, donde se presentaba la historia de una niña de 6 años llamada Beth Thomas. ‘Quiero matar a mi hermano’ -decía ante la camara con total naturalidad-‘y también a mis padres. Quiero clavarles alfileres porque hubo personas que me hicieron mucho daño’.

La historia llamó a Beth ‘la niña psicópata’, aunque clínicamente lo que padecía aquella pequeña no era ni mucho menos un trastorno de la personalidad psicopática. Su historia escondía un reverso tan oscuro como terrorífico, un pasado habitado por el maltrato desde su nacimiento, una experiencia descarnada en cuanto a sufrimiento y falta de afecto que conformó en ella una impronta donde solo latía un sentimiento: la rabia.

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La adopción de Beth Thomas y su hermano Eric, el terror en la casa de los Tyler

Jill Tyler y su esposo esposo Rob Tyler iniciaron una nueva etapa en su vida dando un paso decisivo. A mediados de los años 80 adoptaron a dos niños, Beth y Eric, de 5 y 4 años de edad. Todo parecía perfecto cuando al cabo de las semanas, la pequeña Beth empezó a evidenciar algunos problemas.

Lo primero fueron las pesadillas. Eran sueños de extrema violencia que la despertaban en medio de gritos y desesperación. Los Tyler decidieron llevarla al pediatra, pero el médico dictaminó que era parte del proceso normal de la adopción. En cuanto asimilara el cambio, aquellos terrores nocturnos desaparecerían. Pero no fue así.

Las semanas siguientes acontecieron hechos que los Tyler no terminaban de entender. Situaciones ante las cuales, no sabían como actuar o responder. Beth se masturbaba con total naturalidad en cualquier situación. Era violenta con las mascotas de casa y lo que era aún peor, también lo era con su hermano menor.

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En una ocasión llegó a arrojarlo por las escaleras del sótano, produciéndole un traumatismo. Aquel hecho, sumado a que tenía almacenados en su habitación varios cuchillos, despertó todas las alarmas.

El pasado traumático de Beth Thomas

Los padres adoptivos de Beth solicitaron ayuda clínica y pidieron también asistencia de los servicios sociales. Al principio, desde el orfanato se negaron a revelarles el pasado de la niña por las leyes de confidencialidad, pero más tarde y ante la gravedad del caso, se vieron en la obligación de hacerlo. Lo que descubrieron los padres y los psicólogos no podía ser más terrible.

  • Beth y su hermano Eric eran hijos de una familia disfuncional. Su padre era alcohólico y su madre se desatendió de manera temprana de la crianza de los niños, falleciendo también al año y medio del nacimiento de Eric.
  • Tenían una hermana mayor, pero esta apenas estaba en casa, puesto que trabajaba en un local de ‘striptease’.
  • Su padre, abusó sexualmente de Beth desde su nacimiento hasta los tres años, momento en que los servicios sociales se hicieron cargo de los niños.
  • La niña, además, tenía una deformidad en su cabeza y espalda por permanecer siempre en la cuna en la misma posición.

Después de eso, pasó por varias adopciones fallidas. La niña se autolesionaba, una conducta que diversas familias no sabían cómo manejar.

Más tarde, ese deseo de lesión hacia sí misma se focalizó ya hacia el exterior, momento en que su rabia se canalizaba hacia los demás de manera violenta y peligrosa.

¿Qué pasó finalmente con Beth?

La llamaron la niña psicópata. Sin embargo, lo que padecía Beth Thomas era un trastorno reactivo del apego, una condición clínica que, tal y como nos revela un estudio llevado a cabo por la doctor Charles H.Zeanah, en la Universidad de Tulane en Nueva Orleans, es característica de los niños que han sufrido abusos y que no han contado con una figura de apego segura y afectiva.

Una vez que la pequeña recibió el diagnóstico, fue tratada por el doctor Connell Watkins, un experto terapeuta del apego. Durante casi un año, se trabajo su autoestima, se canalizó su rabia para favorecer el desahogo emocional, se le enseñaron normas, límites, habilidades sociales y lo que fue más importante, Beth contó con una excelente madre adoptiva,  Nancy Thomas, que la ayudó en todo ese proceso.

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El resultado no pudo ser más satisfactorio. A día de hoy Beth Thomas es enfermera, tiene una familia, es feliz y colabora con diversas instituciones ayudando a niños con trastorno del apego reactivo. Una historia que sin duda, nos invita a la reflexión.

Bibliografía

  • Zeanah, C. H., Scheeringa, M., Boris, N. W., Heller, S. S., Smyke, A. T., & Trapani, J. (2004). Reactive attachment disorder in maltreated toddlers. Child Abuse and Neglect28(8), 877–888. https://doi.org/10.1016/j.chiabu.2004.01.010
  • Documental Child of Rage, Larry Peerce para la CBS 1992.

Autor

Valeria Sabater
Valeria Sabater
He creado este blog para ti. Pienso que todos podemos mejorar nuestra realidad invirtiendo en nosotros mismos: descubriéndonos, aprendiendo, iniciando revoluciones desde el corazón y la creatividad. Soy escritora, licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia en el año 2004. Máster en Seguridad y Salud en el trabajo en 2005, Máster en Mental System Management: neurocreatividad, innovación y sexto sentido en el 2016 (Universidad de Valencia), certificado en Coaching de bienestar y salud y Técnico especialista en psiquiatría (UEMC). Número de colegiada CV14913. Estudiante de Antropología Social y Cultural por la UNED. Cuento con diversos premios literarios. Adoro los libros, los animales y el olor de la lluvia. Puedes leerme también en “La mente es maravillosa”.
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