personas antifrágiles

Artículo actualizado

Más allá del umbral de la resiliencia, más allá incluso de la mera supervivencia en tiempos de adversidad, están las personas antifrágiles. El término de por sí es rotundo y nos llama la atención, pero ¿qué significa realmente? Ser antifrágil es estar hecho de un material irrompible, es ser capaz de afrontar cualquier revés del destino con sabiduría y acierto porque uno, ya está preparado para ello.

Esta idea, la de la antifragilidad, parte del un libro del matemático y ensayista libanés Nassim Nicholas Taleb. Este interesante trabajo se titula Antifrágil, las cosas que se benefician del desorden. En sus páginas, descubrimos un concepto que está empezando a aplicarse en múltiples ámbitos que van más allá de lo económico o lo filosófico.

Pensemos en ello. Cuando una cosa es frágil, intentamos situarla en escenarios donde esté a salvo de cualquier peligro. La aislamos y sobreprotegemos porque somos conscientes de que el mundo está lleno de estresores y enemigos que en cualquier momento, pueden destruirla. La vida de ese objeto frágil se define básicamente por una misma sensación: el miedo.

Ahora bien lo opuesto a la fragilidad es la antifragilidad. En este caso tenemos esos objetos, esas dimensiones o a esas personas que saben que el riesgo existe. Aceptan la incertidumbre, el estrés,  la volatilidad, el azar e incluso el desorden. Asumen todas estas dimensiones y avanzan por la realidad sabiendo que en cualquier momento, pueden recibir una embestida del destino. Pero aún así lo aceptan sin miedo, porque cuando uno está preparado, puede con todo y hasta consigue salir fortalecido.

«La antifragilidad va más allá de la resistencia o la robustez. El resistente resiste los golpes y permanece igual; El antifrágil mejora»

-Nassim Nicholas Taleb-

personas antifrágiles

Personas frágiles, resilientes y personas antifrágiles

En el libro Antifragile: Things That Gain from Disorder , Taleb argumenta que esta poderosa cualidad es esencial para las empresas, los gobiernos e incluso las personas que desean prosperar en un mundo cada vez más complejo y volátil. Porque si hay algo que debemos asumir, es que nuestro día a día está sumido en una eterna incertidumbre; lo que hoy nos es seguro, mañana puede convertirse en polvo aire y escapar por una ventana abierta.

Te interesará leer:  Personas magnéticas: una personalidad fascinante ¿te identificas?

Ahora bien, un término que nos viene acompañando desde hace varios años es el de la resiliencia. Está de moda, nos gusta y por supuesto, nos inspira. Sin embargo, no debemos dejar de lado la idea de la antifragilidad. Veamos por tanto cómo se diferencia cada término para entenderlo mejor.

  • Personalidad frágil: falta de recursos para afrontar el estrés cotidiano. Facilidad para ser heridos y sufrir decepciones. Intolerancia al cambio, a la incertidumbre. Persona en la que habitan miedos excesivos que limitan su vida. Figura mitológica: la espada de Damocles. Uno sabe que hay un peligro pero no sabe cómo hacerle frente.
  • Personalidad resiliente. Definen a esos hombres y mujeres que se han hecho fuertes a partir de sus cicatrices. Han vivido la adversidad en primera persona, han transitado por ella y han obtenido un valioso aprendizaje y nuevas competencias para seguir avanzando en sabiduría. Figura mitológica: el ave Fénix.
  • Personalidad antifrágil. Las personas antifrágiles saben que existe la adversidad y no la temen. Asumen la incertidumbre, los cambios e incluso los golpes inesperados del destino. Son arriesgadas, ven orden en el desorden y saben aprovechar las oportunidades. Figura mitológica: la hidra.

¿Cómo ser más asertivo?

¿Cómo puedo convertirme en una persona antifrágil?

Taleb compara a las personas antifrágiles con la figura mitológica de la hidra. ¿Por qué utiliza esta figura tan aterradora para ejemplificar un término como la antifragilidad? Para entenderlo mejor recordemos un poco el mito. La Hidra era una imponente criatura acuática, hija de Tifón y Equidna, famosa por ser policéfala (algunas fuentes griegas hablan de 9 y hasta 100 cabezas).

Esa serpiente tenía una peculiaridad, cada vez que un héroe cortaba una de sus cabezas crecían no una, sino dos en su lugar; la Hidra por tanto, se fortalecía con la adversidad. Las personas antifrágiles comparten esa excepcional (y sobrenatural) virtud, la de no temer lo inesperado, la de sobreponerse a la fatalidad y alzarse con mayor poder y resolución.

Te interesará leer:  Personas rotas, almas fragmentadas pero no derrotadas

Ahora bien, pero… ¿cómo lograrlo? Pensemos en ello. Cuando un ser es frágil, se sirve de armaduras para protegerse. Usa protecciones externas para proteger su debilidad interna. Ahora bien, las personas antifrágiles llevan a cabo otra estrategia. No quieren parapetos ni armaduras externas, ellas nutren su fortaleza desde dentro.

Con el fin de inyectarse poco a poco de esa entereza interna, de esa capacidad para regenerarse ante cada golpe y embestida del destino como una hidra, vale la pena trabajar estos aspectos:

  • Aprenden a manejar el estrés cotidiano.
  • Toleran la frustración.
  • Aceptan la incertidumbre.
  • Entienden que la vida es cambio y que debemos sacar partido de ellos.
  • Aprenden de sus errores.
  • Despiertan su pensamiento lateral y su creatividad, entendiendo que crear es también desafiar lo establecido.
  • Detectan la negatividad de su vida y la dejan fuera.
  • Procuran mejorar sus hábitos cotidianos. Son flexibles e intentan aprender cosas nuevas cada día.
  • Están abiertos a nuevas experiencias.
  • Tienen siempre otras opciones en el horizonte y evitan apegarse demasiado a lo cotidiano, a la comodidad, a la zona de confort.

Para concluir, vale la pena revisar de vez en cuando nuestro estilo de vida, pensamiento y actitudes para introducir estas nuevas corrientes filosóficas. La antifragilidad ha llegado para quedarse y es interesante tenerla en cuenta.

Algunas cosas se benefician de los choques; prosperan y crecen cuando se exponen a la volatilidad, a la aleatoriedad, al desorden y los estresores. Son personas que aman la aventura, el riesgo y la incertidumbre. Sin embargo, a pesar de la ubicuidad del fenómeno, no hay una palabra para el opuesto de lo frágil. Pero por qué no, llamémoslo antifrágil.

-Nassim Taleb-

Te interesará leer:  Mis pequeños instantes de soledad, un regalo y un placer

Autor

Valeria Sabater
Valeria Sabater
He creado este blog para ti. Pienso que todos podemos mejorar nuestra realidad invirtiendo en nosotros mismos: descubriéndonos, aprendiendo, iniciando revoluciones desde el corazón y la creatividad. Soy escritora, licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia en el año 2004. Máster en Seguridad y Salud en el trabajo en 2005, Máster en Mental System Management: neurocreatividad, innovación y sexto sentido en el 2016 (Universidad de Valencia), certificado en Coaching de bienestar y salud y Técnico especialista en psiquiatría (UEMC). Número de colegiada CV14913. Estudiante de Antropología Social y Cultural por la UNED. Cuento con diversos premios literarios. Adoro los libros, los animales y el olor de la lluvia. Puedes leerme también en “La mente es maravillosa”.
Artículos similares
Latest Posts from El rincón de las mujeres sabias

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

code

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.