chica que sufre angustia emocional

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La angustia emocional duele y nos fragmenta. Nos sentimos como esa cerilla que poco a poco se consume por el fuego de la incertidumbre, por la desesperación, el miedo y la sensación permanente de que algo malo va a suceder. Este tipo de malestar psicológico puede instalarse en nuestras vidas como ese inquilino que se niega a marcharse, que cierra las ventanas y descorre las cortinas para sumirnos en una oscuridad permanente.

La angustia es una realidad muy común en la sociedad actual. También filósofos como Martin Heidegger o Søren Kierkegaard se interesaron por el término para definir esa desesperación del ser humano cuando toma conciencia de su posición en el mundo; cuando la soledad y la nada nos abrazan por igual para darnos cuenta de que nuestro futuro es limitado y de que nuestro presente, se nos escapa de las manos.

Sigmund Freud, por su parte, situó el concepto de angustia en el centro de su teoría psicoanalítica. Diferenció por ejemplo la angustia realista de la neurótica, dándonos a entender ya a principios del siglo XX, que hay miedos concretos y objetivos, pero también temores sin forma capaces de paralizarnos, de situarnos en un estado de tensión absoluta donde quedar atrapados en realidades psicológicas muy desgastantes.

Sea como sea, solo hay una realidad evidente que debemos entender y aceptar: la angustia emocional procede de la ansiedad. Esa inquietud persistente está orquestada por una mente que galopa demasiado rápido y que se está descuidando en exceso. Tu cerebro se ha acostumbrado a procesar lo que te envuelve a través del filtro del miedo. Es momento de realizar cambios, de reprogramar tu pensamiento, de equilibrar tus emociones.

mujer que sufre angustia emocional

Angustia emocional ¿cuáles son los síntomas?

La angustia emocional viene orquestada por un sistema cerebral donde estructuras como la amígdala, nos envían de manera constante una sensación de alarma, de amenaza y de preocupación constante. Las emociones negativas como el miedo, la desesperación y la inquietud nublan por completo nuestro enfoque racional haciéndonos creer que no hay nada que hacer. No solo nos sentimos indefensos, sino también bloqueados, de ahí que la sintomatología más común sea la siguiente:

  • Los pensamientos negativos aparecen en nuestra mente sin control. Nos bloquean, se vuelven obsesivos y nos agotan incluso físicamente.
  • Malestar constante. Sensación de apatía, de negatividad y desesperanza.
  • Cualquier proyecto que iniciamos nos suscita temor. Pesa más el miedo a fallar que la ilusión por triunfar, por lograr el éxito o el simple bienestar con esa meta.
  • Sensación de que nadie nos entiende. La angustia emocional y la soledad van siempre de la mano. A su vez, la idea de que no nos comprenden alimenta la rabia y el rechazo.
  • Asimismo, hay un hecho evidente que no podemos dejar de lado, la angustia puede generar ataques de ansiedad. Basta con experimentar un solo ataque de ansiedad para que el miedo se vuelva más intenso, y para que estas situaciones empiecen a repetirse con frecuencia.
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¿De dónde viene esta angustia que me aprisiona cada día más?

¿Cuál es el origen de la angustia? Estudios como el publicado en la revista Nature por los doctores Philip Tovoteh y  Jonathan P. Fadok de la Universidad de Minnessota, nos señalan que a veces el problema es genético. Hay personas más susceptibles a la ansiedad, a esa angustia que nos deja sin recursos a la hora de reaccionar ante la adversidad cotidiana.

Otras veces, el origen es traumático. Una infancia con problemas de apego, haber sufrido abandonos, negligencia familiar o incluso haber padecido los efectos del bullyng en la escuela, asienta un enfoque mental basado en ese miedo que arrincona y que no nos deja espacio vital para sentirnos seguros. Son heridas que se vuelven crónicas y que nos impiden disponer de esas herramientas con las cuales, cultivar el afrontamiento, la resiliencia y una respuesta más creativa para encarar el día a día con esperanza.

La buena noticia es que la angustia emocional puede tratarse. No importa lo que hayamos vivido en el pasado. El ayer es solo una sombra, un eco que no tiene por qué definir nuestro presente. El cerebro es un órgano dotado de una maravillosa plasticidad, podemos y debemos aportarle nuevos enfoques, ideas, posibilidades… La angustia es un viento malsano que debemos dejar ir por esa ventana que construiremos con un enfoque más válido y esperanzador.

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La aleación de la calma y el silencio

La angustia emocional no se halla solo en tu mente, en ese diálogo interno que alimenta a diario tu actitud. Las emociones que te invalidan también están en tu cuerpo. No podemos más que recordar lo que el célebre neurocientífico, Antonio Damasio, nos recuerda en libros como En busca de Espinosa: las emociones son del cuerpo y los sentimientos de la mente.

Por tanto, debes tomar conciencia de que tu cuerpo también arrastra el peso de la ansiedad, del nerviosismo, de la presión, el temor y la negatividad. Por tanto, antes de trabajar tus pensamientos y ese diálogo interno, date un tiempo de descanso. Relájate, desconecta, convence a tu cuerpo de que estás a salvo. Duerme, aliméntate de manera correcta, envuélvete de calma y silencio.

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La aleación del equilibrio emocional y el pensamiento saludable

El conocido filósofo y ensayista Byung-Chul Han, nos recuerda algo importante: estamos obligados a convivir con la incertidumbre. Y la incertidumbre es el detonante directo de la angustia emocional.

  • Debemos dar forma a una nueva aleación mental donde tolerar que no todo está bajo nuestro control. A veces, las cosas no pasan como tú quieres y no pasa nada. A veces, la vida es incierta, extraña y hasta absurda, lo sabemos, pero eres tú quien está obligado a darle sentido. Y si lo haces desde el prisma de la esperanza, todo armoniza.
  • Logra equilibrar tus emociones a través de un pensamiento saludable. Pensar bien para vivir mejor debe ser tu mantra cotidiano. Así que no dudes en cuidar de tu diálogo interno, desactiva ese enemigo interno que llevas dentro, y haz uso de una conversación interna donde apagar la negatividad, donde ser capaz de inyectar tu día a día de un aire más creativo, más flexible y resiliente.

La angustia emocional impregna nuestra sociedad actual, es una realidad psicológica muy común. Tomemos consciencia de ello y manejemos de manera valiente su incómoda presencia.

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Bibliografía 

  • KIERKEGAARD, Sören. El concepto de angustia. Buenos Aires, Ed. Espasa Calpe, 1940
  • Tovote, P., Fadok, J. P., & Lüthi, A. (2015, June 26). Neuronal circuits for fear and anxiety. Nature Reviews Neuroscience. Nature Publishing Group. https://doi.org/10.1038/nrn3945

Autor

Valeria Sabater
Valeria Sabater
He creado este blog para ti. Pienso que todos podemos mejorar nuestra realidad invirtiendo en nosotros mismos: descubriéndonos, aprendiendo, iniciando revoluciones desde el corazón y la creatividad. Soy escritora, licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia en el año 2004. Máster en Seguridad y Salud en el trabajo en 2005, Máster en Mental System Management: neurocreatividad, innovación y sexto sentido en el 2016 (Universidad de Valencia), certificado en Coaching de bienestar y salud y Técnico especialista en psiquiatría (UEMC). Número de colegiada CV14913. Estudiante de Antropología Social y Cultural por la UNED. Cuento con diversos premios literarios. Adoro los libros, los animales y el olor de la lluvia. Puedes leerme también en “La mente es maravillosa”.
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